El término “temperatura de color” se refiere a la expresión de la distribución espectral de la energía de una fuente luminosa en una imagen; de ésta dependerá la calidad del color. Si la temperatura es baja, se intensifica la cantidad de amarillo y rojo contenida en la luz, pero si la temperatura de color se mantiene alta habrá mayor número de radiaciones azules. Por lo tanto, esta temperatura de color no guarda ninguna relación con la temperatura real ni con la consideración cultural del rojo como color cálido y el azul como frío.
Dicho de otro modo, si tuviésemos un cuerpo negro que no absorba ni refleje ninguna frecuencia de luz, sería capaz de irradiar luz según aumentara de temperatura. La temperatura del color se expresa en grados Kelvin (ºK), que se obtienen sumando 273 a los grados centígrados. Cuando se dice que una fuente luminosa tiene una determinada temperatura de color, 5000K por ejemplo, significa que habría que calentar un cuerpo negro a esta temperatura para que emitiese radiación luminosa del mismo color que la fuente en cuestión.[1]
Las películas de color inversibles se “equilibran” para la calidad de la luz a la que han de exponerse. Casi todas las fuentes de luz artificial tienen una temperatura de color entre 2000 y 6000K. La del cielo azul con sol es de 6000k aproximadamente y llega a unos 10000k cuando se nubla.
Debido a que el color se encuentra relacionado con la luz y la forma en que esta se refleja se puede diferenciar entre dos tipos de colores: el color luz y el color pigmento. El color luz; es aquel que se obtiene debido a que los bastones y conos del ojo, se encuentran organizados en tres elementos sensibles. Cada uno de estos tres elementos va destinado a cada color primario, al azul, rojo y verde. Los demás colores complementarios, los opuestos a los primarios, son el magenta, el cyan y el amarillo.
El color pigmeo se refiere a cuando utilizamos colores, pinturas, etc. Este fenómeno, no es color luz. Son los pigmentos que se inyectan en las superficies para sustraer la luz blanca, parte del componente de espectro. Todas las moléculas denominadas pigmentos, tienen la facultad de absorber ondas del espectro y reflejar otras.[2]
Aunque aparentemente todas las fuentes de luz son blancas, esto no es más que una adaptación que hace nuestro cerebro, (que en este sentido se comporta de manera parecida al modo de “balance de blancos automático” de algunas cámaras digitales y de vídeo). Mientras que el cerebro humano equilibra la luz, los sensores de las cámaras digitales y la película fotográfica registran con diferencias palpables lo que realmente está ocurriendo con la iluminación.
La manera de transformar unas temperaturas de color en otras es a través de filtros de color, que se pueden colocar en el objetivo de la cámara o delante de los focos de iluminación o flashes. [3]
La temperatura de color de la luz durante el día va cambiando según el momento del día que nos encontremos, ya sea por la mañana o la tarde y las condiciones atmosféricas. Normalmente es de color rosa por la mañana, amarillenta durante las primeras horas de la tarde y anaranjada hacia la puesta de sol, con una tendencia a un color azul al caer la noche.
La luz de tungsteno es una fuente de luz artificial que usa una bombilla con filamento de tungsteno, elemento metálico de muy elevado punto de fusión y muy resistente a la corrosión, por ello, es muy apropiado para su uso en bombillas eléctricas. [4]
Las dos fuentes de tungsteno más utilizadas en fotografía son las lámparas sobrevoltadas y las de tungsteno-halógeno. En éstas, el filamento va encerrado en una cápsula de vidrio llena de un gas halógeno que evita la migración del metal oxidado hasta el cristal y, por tanto, mantiene la temperatura de color de la fuente durante toda su vida útil.
La luz de tungsteno es más cálida o rojiza que la natural o la del flash, y, por tanto, debe utilizarse con una película especial equilibrada para su temperatura de color o con un filtro corrector.Las principales ventajas de la luz continua de tungsteno frente a la instantánea del flash es el menor precio de la instalación inicial y la posibilidad de estudiar directamente el efecto general de la iluminación antes de hacer la fotografía definitiva.[5]
Por otra parte, la luz que se tiene dentro de un estudio es una luz continua además de la utilización de flash. Con este tipo de luz, se pueden lograr efectos y colores imposibles de plasmar con la fuente de luz natural.
Para el caso del flash, la luz que produce el efecto se acerca mucho a la temperatura del sol. La rapidez en la emisión del destello de la luz de flash, hace que pueda superar los (1/50.000 de segundo), permitiendo inmovilizar el movimiento del motivo de la cámara obteniendo unas imágenes con una nitidez extraordinaria. Finalmente, con la luz de día y la luz artificial se pueden obtener efectos distintos a los naturales. [6]
[1] Fotonostra, (08-09-08) Temperatura del color.
[2] Digital Fotored, (08-09-08) Temperatura del color y White Balance.
[3] Era del pixel. (02-01-06) Temperatura del color
[4] Fotonostra, (08-09-08) Temperatura del color.
[5] Digital Fotored, (08-09-08) White Balance y temperatura del color.
[6] Era del pixel. (02-01-06) Temperatura del color
Posted: March 4th, 2009 under General, Rincón del Debraye.
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